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jueves, 31 de diciembre de 2009

Baldosas (con historia) por Soria

Entre el turrón y las inacabables comidas, la visita a la familia en Soria trajo también, aunque brevemente, un poco de cultura e historia (de la de todos y de la familiar).

Cansados de hacer siempre la misma ruta y pasar por los mismos bares (nunca menos de 4), esta vez sacamos una mañana para sacarnos una espinita de hace ya muchos años...

Todo empezó por aprovechar que habían prorrogado Las Edades del Hombre en Soria. Ya son muchos años de esta exposición itinerante (y gratuita... cultura gratis... casi increíble) pero nunca la había visitado. Que estuviera en esta ciudad puso la cosa más fácil... aunque por los pelos...

Gratamente sorprendido por todo lo visto y el montaje tan cuidado y moderno de tantos objetos de la historia de Castilla, muchos o casi todos asociados a la Iglesia, la principal fuente de cultura durante la Edad Media.

Destacaría un sagrario con forma de pelícano, un animal que no me producía ninguna simpatía hasta que me contaron que en las épocas de falta de alimento es capaz de rasgarse con el pico para dar de beber su sangre a sus crías... y es lo que representaba el sagrario (los cristianos lo tienen fácil para igualar esta imagen a la de Jesús), algunos artesonados, unas tablillas del siglo XIII que bien podría ser los antecendentes del comic (por diseño y colores).

Aprovechamos, después de la visita, para conocer los Arcos de San Juan de Duero, donde en apenas un patio pequeño se podía apreciar distintos tipo de arcos del románico castellano. También había una iglesia, que ya no tiene culto, con capiteles en los templetes de lo más gráfico: demonios, pesadillas... más de una foto cayó...

Y el punto fuerte de la mañana fue la visita a la ermita de San Saturio, después de muchos años de intentarlo... especial porque allí se casaron mis padres allá por el año 82... Sólo una vez habíamos ido de pequeños, pero como para acordarse... y la verdad es que el lugar es de lo más particular...

Una ermita que se levanta sobre una gruta en una ladera a orillas del río Duero; un puñado de escaleras y roca a partes iguales en una construcción del siglo XVII relacionado, supuestamente, con los templarios y en donde vivió el anacoreta visigodo Saturio, al que dá nombre...

Con una capilla pequeña en la que no acabo de entender como entró mi familia, que no es grande, pero a pocos que fueran... y no había (ni hay) ningún bar cerca como para matar el tiempo... y eso que el día anterior había nevado...

Desde luego un lugar con encanto propio, historia... y devoción

Hubo tiempo también en la mañana de visitar el Olmo seco al que Machado dedicó un poema (aunque ahora esté relleno de hormigón para poder aguantar el paso de los años) y el parador desde dónde se apreciaba el entorno de la ciudad ligeramente nevada...

Soria, una ciudad con mucho románico (mi época histórica preferida), calles para recorrer tranquilamente y descubrir pequeñas isletas de historia... con la visita me han dado ganas de leer Las rosas de piedra que en entradas anteriores me recomendaron, puede que sea buen momento...

Pendiente han quedado las ruinas de Numancia y volver al Cañón del Río Lobos... lugar increible en el que estuve de pequeño pero me quedó buen recuerdo...

Esperemos que el Santo siga haciendo su trabajo en este año que empieza...

viernes, 23 de octubre de 2009

Ya llega el Xacobeo 2010...

Mmmm... queda todavía un poco para el 2010 pero hay un objetivo seguro... videos como este invitan todavía más a cumplirlo... que ganassssssss....


Van 3 y deseando más, en principio dos oportunidades a falta de confirmarse, espero que una segura...

No tienen desperdicio los videos que hay en el canal de youtube de Xacobeovideo, variados y cuidados...

miércoles, 22 de julio de 2009

Baldosas a Santiago

El verano es tiempo para tomarse las cosas con calma, el calor no invita a otra cosa...
y esta entrada va con 10 días de retraso... ahí va...

En la vida hay cosas que no tienes más narices que repetir, porque no queda otra y si no es así, no es de ninguna manera. En cambio hay otras, que por más que repitas, no te cansan y siempre te saben a nuevo. Para mi, el Camino de Santiago, es una de ellas.

Vale que llevo ya 3 veces y que no son muchos los kilómetros (la primera vez 140 y las dos últimas 115 o así), pero es lo que permite el tiempo y las circustancias... Sin embargo, ahora si empieza a ser necesario para mi hacerlo más kilómetros y menos gente, no más de 2 ó 3 personas y sin ningún tipo de responsabilidad ni gente a cargo... todo llegará.

En esta ocasión fue apostar de nuevo por hacerlo con chavales, conocidos y por conocer (es lo que tiene juntar parroquias), etapas ya recorridas y trucos aprendidos... aunque de poco sirva. Hay quien se empeña en repetirnos que el Camino tiene su propia dinámica... y es cierto. Cada vez ha sido totalmente distinta, todas han traido algo nuevo y de todas (aunque de alguna parezca difícil) guardo un bonito recuerdo.

Empezamos con nervios y a gritos, el tren estaba para irse y más de la mitad de los chavales (también monitores) estaban en el andén. Fue la primera toma de contacto de lo que sería la experiencia, nueva para ellos y "nueva" para nosotros también. En conocer nuevos chavales, recorrer los vagones p'arriba y p'abajo para tener todo controlado y mal dormir pasó la primera noche.

A la mañana siguiente, con Juanki esperándonos para desayunar, los olvidos (chavales sin credenciales) y retrasos (más de una hora sobre lo previsto) comenzamos a caminar, sin calentar ni nada... mi condición de coche escoba y botiquín itinerante no tiene consecuencias todavía (ya llegarán...) pero si me permite empezar a conocer mejor a chavales y monitores... genial!

Las mañanas eran para madrugar, caminar e incluso pensar y plantearse cosas; las tardes para descansar, curar ampollas, hacer la comida del día siguiente e incluso hablar sobre los temas que llevábamos preparados (más o menos, que terrible la "dispersión" de algunos...).

Según pasan los kilómetros los chavales empiezan a mezclarse (aunque tengan que pasar 2 etapas completas), personalidades muuuuuy variopintas, simpáticas y, al contrario de lo que pueda parecer, capaces de mantener una conversación más allá del tontin (digo tuenti). Uno de mis temores era quedarme fuera de juego, cada vez me veo "más mayor" para estas cosas, y no fue así. Aguantar un poco el pavo/rarezas de algunos/as (chavales y monitoras) no supuso ningún problema (a otro le tocaba aguantarme a mi, es un ciclo sin fin.... jejeje).

También con los kilómetros tenemos bajas temporales (monitores y chavales), daños colaterales (ambas rodillas perjudicadas), enfados y desentendidos (próntamente solucionados), momentos serios para poner orden... Y aún con todo eso, buen ambiente y objetivos conseguidos. Como muestra, un botón: nunca (nunca) nos había pasado que nos fueramos a dar una vuelta los monitores y que los chavales vinieran detrás porque les apetecía... increíble.

Si noté alguna ausencia (justificada) que hubiera hecho el camino redondo y un poco más de autonomía y caminar para nuestro conductor (pero estar al servicio es lo que tiene, ¡gracias!).

Lo dicho, ganas de repetir de nuevo, no importa que sea con chavales otra vez pero si que tiene que llegar el momento de hacerlo más personal y libre.

Os dejo el video que resume la experiencia...


Todas mis fotos aquí

lunes, 27 de abril de 2009

Trilogía sobre Cuba: EPÍLOGO

Con el tiempo que ha pasado desde que volvimos, ya vamos viendo el viaje con un poco de perspectiva, yo al menos… ya va tocando centrarse de verdad en los trabajos y exámenes que están al caer…

Os dejo, a modo de epílogo, un breve resumen en imágenes de estos 14 días por tierras cubanas… NOTA: estoy teniendo algunos problemas con la calidad de la imagen que intentaré solucionar cuanto antes, mientras tanto podéis verlo un poco mejor si activáis el HQ del Youtube.


Si me tuviera que elegir momentos concretos para recordar, me quedaría…

…con la bofetada de calor húmedo que recibes nada más aterrizar y se abren las puertas del avión…

…con el trayecto en lancha por las estrecheces de la Ciénaga de Zapata (el humedal más grande del Caribe) y llegar a “laguna” abierta…

…con el “paseo” por Tope de Collantes, increíbles paisajes descendiendo la ladera y genial el baño (aunque para subirlo me quisiera morir)…

…con la compañía de las 12 personas que compartimos los 5 días que estuvimos “libres”. Nadie daba 2 duros por nosotros (éramos muchos y variados), pero va a ser un buen recuerdo de esta carrera que todavía no acaba…

Seguramente me deje otros grandes momentos, pero estos si son imprescindibles…

viernes, 24 de abril de 2009

Trilogía sobre Cuba: BLANCO

Blanco es el color de la luz, de todos los colores a la vez… toca hablar de un país lleno de contrastes (y experiencias variopintas).


Si hay algo que he repetido a todo aquél que me ha preguntado por ello, es que Cuba es un país de contrastes. Contrastes en las construcciones y gentes, pero también en las experiencias vividas.

El primer día que cogimos el coche, para ir de Varadero a Trinidad, se llevó la palma. Fue el primer contacto con las carreteras cubanas y con ese caos circulatorio y de señalizaciones, ¡para incorporarse al carril opuesto había que ir un tramo en dirección prohibida! Fue el día en que teníamos la sensación de estar de safari, pasando por pueblos con aspecto de pobres y nosotros montados en nuestros coches europeos o japoneses con el aire acondicionado (con el paso de los días, esto mismo lo empezamos a vivir de otra forma). Fue el día que atravesamos un incendio en la carretera pensando que no sería nada porque no había señalización, pero en el que acabamos conduciendo a ciegas y casi nos damos con un camión que venía de frente (al salir al otro lado, y después de empezar a ponernos bastante nerviosos… ¡oye, oye, OYE!… había una fila de coches de cubanos que nos preguntaban si se podía pasar… lo peor, el coche que se nos caló dentro de la humareda, aunque no pasó nada). Fue el día que recorrimos un trayecto de carretera atropellando cangrejos a patadas (al principio los esquivábamos, luego nos dio igual). Fue el día que conducíamos de noche y de repente había que dar un volantazo porque se cruzaba un perro, caballo o cabra…que salían de la nada. Vamos, toda una experiencia la del primer día “libre”.

En un país como este es inevitable que te hablen por la calle de cualquier cosa y que te pregunten y que se dejen preguntar… curioso fue que en dos ocasiones me dijeran que tenía pinta de farmacéutico o médico… una en el mercadillo del Malecón (en la Habana) por no querer comprar un cuadro de los típicos de allí (eso sí, con muy buen rollo y guasa) y otra en Trinidad porque nos les daba coba (no estaba de humor porque había perdido de vista a gente).

Relativamente poco he hablado de las casas de turistas, más que nada porque mis compañeros tuvieron más suerte que yo (lo mío fue todo muy básico, hasta el punto de que en una de ellas se olvidaron de dejarme las sábanas… y aproveché para estrenar el saco de verano). El resto tuvieron caseros mucho más animados que los míos (a unos les montaron una fiesta con guitarras y mojitos en el patio de la casa y les invitaron a cenar langosta; nosotros pollo y arroz) y más legales… mucha preocupación tenían porque les escucharan hablar “menos bien” del régimen pero ni nos registraron ni nada (culpa nuestra por desconocimiento). Eso si, tuve la oportunidad de charlar largo rato con algunos de ellos y me contaron muchas cosas de la vida en Cuba bastante interesantes para comprender un poco el país (que más o menos ya os he ido contando en entradas anteriores). Ah, en una de las casas, las llaves de la habitación que me dieron, tenían un llavero de KUKUXUMUSU!!! Me partía de risa… que casualidad!

A todo esto, si que me quedé con ganas de participar de una misa cubana (compañeros míos si tuvieron la oportunidad y dijeron que era “parecido pero diferente”). Allí la religión estuvo prohibida durante un tiempo (y con fuerte represión, hasta el punto de expulsarlos de las universidades por ser católicos). El domingo de ramos nos pilló en carretera, de Trinidad a Viñales, pero si tuve oportunidad de ver que sí se celebraba en los pueblos por los que pasamos (por lo visto en Trinidad era una fiesta anteriormente importante… DATO: Trinidad está en la provincia de Sancti Spiritus… ya sólo con los nombres…), llevaban hojas de palma que se anudaban a las muñecas… una lástima no haber participado de ello…

Del ambiente nocturno (que tampoco he dicho nada) destacaría la variedad de sitios con música en directo y la cantidad de gente que puedes encontrar en las calles… el horario de cierre entre semana es temprano, pero hay locales son capaces de reabrírtelos (aún cuando ya habían empezado a limpiar) a cambio de algunas consumiciones. Un poco en la línea de Huertas, pero a la cubana.

En los 12 días que estuvimos, sólo temí “por mi seguridad o la de mi equipaje” en dos ocasiones: en Trinidad al subir a “un mirador” (que resultó ser una antena de repetición de televisión) para ver atardecer (vistas increíbles pero no disfrutadas del todo después de haber pasado por una zona que parecía las Barranquillas y andar por una camino vallado a ambos lados… ufff… ni siquiera hice fotos por no sacar la cámara y la cartera la camuflé en los gayumbos… haceros una idea); la otra fue en la Habana, la noche que buscamos alojamiento antes de volvernos a España, en un bloque de edificios con poca luz, rejas delante de cada puerta (una de ellas quemada) y en un ambiente de clandestinidad… hasta el punto de que me llevé conmigo el pasaporte y billete de avión cuando salimos por la noche Es lo malo de los prejuicios y de pensar con mentalidad española.

Después de todo esto, lo vivido y lo contado (que no es todo, pero ya es suficiente, ¿no?), a la pregunta de si volvería a Cuba… si, claro, pero sin hoteles (o quizá en la Habana…) y en plan mochilero. De todos modos, hay muchos países que me gustaría conocer antes de empezar a repetir, Latinoamérica me llama desde hace mucho tiempo y no acabo de ver la oportunidad (toca seguir esperando, ahora que parece que lo de hacer allí el proyecto no sale adelante).

lunes, 20 de abril de 2009

Trilogía sobre Cuba: AZUL

Azul es el color de la pulserita del all-included (todo incluído), del mar Atlántico y Caribe…
toca hablar de ser turista en Cuba.


Cambiando totalmente de tercio, el turista lo tiene verdaderamente fácil en Cuba. Muy protegido y respetado incluso por los cubanos, conscientes de que somos su principal fuente de ingresos y que su régimen no está dispuesto a perder turistas por llevarse una mala imagen del país.

Resultaba gracioso ver cómo evitábamos ser el prototipo de turista-guiri para acabar cayendo en todos los tópicos… qué le íbamos a hacer, si era lo que éramos: un masa de entre 10 y 20 personas, con mochilas, cámara de foto al cuello y fotografiando todo lo que nos llamaba la atención, embadurnándonos en protector solar cada poco rato y con las múltiples guías de viaje sobre Cuba en la mano (un acierto no comprármela, llevábamos a patadas).

El grado máximo del concepto turista es Varadero, un resort que parece Port Aventura, con la playa según te dejas caer de la cama, cercado con valla perimetral, hamburguesería las 24 horas… un “lujo” de 4 estrellas pero de aquella manera: muy rígidos para unas cosas y muy laxos (hasta la desesperación) en otras; con un servicio de restaurante que, pese a terminar a las 22:00, se queda con menos de la mitad de la carta sólo una hora antes y una calidad relativa (véase el arroz blanco que parece plástico duro); con barra libre las 24horas del día… A pesar de todo esto, fueron días de disfrutar con la gente, del mar y de unas puestas de sol geniales.

Antes decía que era fácil ser turista, pero lo que no es precisamente es barato, o al menos, con un precio justo… eso de tener un precio distinto para las cosas por el mero hecho de ser turista es un poco “escamante”, hasta el punto de pagar 30 veces más que un cubano por una visita al salto de Soroa (luego acabamos regateando y pagando “sólo” 20 veces más, pero…).

Otra cosa que me sorprendió, y que espero que en España no se ponga de moda, es cobrar por la entrada a cualquier Parque Natural/Nacional que se visita (entre 5 y 8 CUCs, sin posibilidad de regateo la mayor parte de las veces).

Nos chocó bastante saber que había gente que contrataban una excursión desde la Habana hasta el Parque Natural de Viñales (unas dos horas y pico por carreteras cubanas) para comer en un restaurante delante del Mural de la Prehistoria (un mural pintado en una ladera de uno de los mogotes que representaba la evolución de las especies en Cuba… una aberración). No recuerdo el coste aproximado de la excursión, pero era realmente caro.

Hay que reconocer que como turistas fuimos poco lanzados e íbamos a lo seguro y cómodo… yo no llegué a comer nunca de los puestos de la calle (los caja-perro y parecidos, que costaban menos de 1 CUC porque se pagaban en pesos cubanos) ni en los famosos paladares (aunque venía a ser lo mismo que las cenas que nos preparaban en las casas para turistas). El ejemplo más claro es que las comidas nos venían saliendo entorno a 5-6 CUC hasta que un día nos encontramos en un pueblo, a medio camino de Viñales, con compañeros nuestros que llevaban otra ruta distinta. Gracias a ellos comimos en un restaurante para cubanos, con 3 platos, por menos de 1 CUC… eso sí, en manteles con manchas de grasas y rodeados de moscas.

Las casas para turistas eran bastante aceptables, aunque en dos de ellas ni nos registraron en el libro (obligatorio si no quieren problemas). Gente amable y con ganas de conversación. En las provincias más cómodo que en la propia Habana (la noche antes de volvernos, dormimos allí, en una calle y en un bloque que parecía sacado del Bronx… aunque era “seguro”, no estaba yo muy cómodo).

Ah, lo olvidaba. Desde los hoteles en que estábamos alojados nos ofrecían todo tipo de excursiones y, aunque éramos un poco reticentes, nos apuntamos a una de ellas… la más cara (79 CUC), pero mereció la pena. En vez de ir directos de la Habana a Varadero, aprovechamos esta excursión que hacía un recorrido más largo con varias paradas. La primera en un “Parque Natural” que más bien parecía un zoológico venido a menos, donde había una especie de cada cosa y una pobre cobaya (Fifi) que pasaba la mayor parte del tiempo esperando a que la sacaran de su “caja de zapatos” para que la vieran los turistas. Las siguientes paradas fueron mucho mejor. Hicimos snorkeling en el Caribe, viendo peces y corales de los más variados colores (toda una experiencia); visitamos una granja de cocodrilos e incluso probamos su carne (bastante buena); recorrimos los manglares de la Ciénaga de Zapata en una pequeña lancha (¡¡increíble!!) y acabamos comiendo comida típica cubana (puerco, pollo, moros y cristianos, mucha fruta).

Hubo pocas tensiones a la hora de movernos de un lado para otro, sobre todo teniendo en cuenta que éramos muchos y muy distintos… muy buen ambiente y mucha diversión… para conocer mejor un país (o ciudad) sería recomendable ser menos personas, pero esto es fruto de Montes y aquí se hace todo a lo grande… una muy buena experiencia.

domingo, 12 de abril de 2009

Trilogía sobre Cuba: ROJO

Tras 12 noches con sus 14 días en Cuba, aquí van las experiencias, lo visto y vivido en un país lleno de contrastes. Os lo cuento en forma de trilogía, una entrada por cada color de la bandera, que luego os cansáis... empezamos…

Rojo es el color del comunismo, del régimen político que controla todo…
toca hablar del país y sus gentes.

Las cosas ya empiezan a ser diferentes cuando nada más aterrizar, hay aduanas y registros diferentes para los cubanos y para los turistas, cuando tienes que cambiar en una moneda exclusiva para turistas, cuando el dólar está penalizado…

Las tres primeros días en la Habana nos dan margen para empezar a conocer un poco el ambiente, ser conscientes de que habrá que “renegociar” los precios de casi todo, acostumbrarse a que continuamente te hablen por la calle, siempre de muy buenas formas y con mucho humor (y de paso pedirte un jaboncito, un bolígrafo, camisetas o caramelos para los niños… en muy pocas ocasiones dinero directamente). El resto de días, salvo los de Varadero (que es un mundo a parte), nos confirman lo que vemos en la Habana con ligeras diferencias por ser provincias.

Optamos por empezar a movernos en autobús público, aconsejados por un cubano que estuvo ya en nuestra escuela haciendo el doctorado (y nos facilitó en parte las cosas). Con 1 CUC* entramos veintitantas personas. Ya en el autobús vas viendo lo que parece ser Cuba y al recorrer sus
calles, lo afirmas: casas desconchadas, mucha gente en la calle, pocos coches pero caos circulatorio igualmente (y claro, más de la mitad de los coches parecen de otra época), muchos perros… y a pesar de todo ello, el conjunto tiene su encanto… en ocasiones parece una ciudad que hubiera sufrido una despoblación absoluta y acabase de llegar mucha gente a vivir de nuevo (y en parte no dista tanto de la realidad, más sabiendo que es el Estado el responsable de la rehabilitación de las viviendas).

Al final utilizamos todos los medios de transporte: taxis legales, taxis ilegales – Cadillacs (donde montamos hasta 14 personas, lástima que cuando nos dejó enfrente del hotel les parase la policía), Coco-Taxi (un poquillo más caro que el resto)… para todos había que negociar el precio antes de montarse, rondando el CUC o dos CUC por persona… acabas cansado de regatear tanto precio…


Recorrimos calles que muy seguramente en Madrid no nos atreveríamos a pisar, apoyándonos en la “inmunidad” del turista (aunque una señora a gritos nos dijera desde la otra acera que tuviéramos cuidado con los balcones, que andásemos en grupo y que llevásemos todo por delante para que en un descuido no nos quitaran nada… luego no era para tanto, pero… ufff… jejeje), disfrutamos del paseo por el Malecón, del barrio Chino, de la calle Obispo, la calle San Rafael, el callejón Hammel, del Capitolio, de la heladería Coppelia, los mercadillos varios... en todos ellos gente muy agradable, dispuesta a contarte su vida (con una sonrisa a pesar de todo). Sólo el último día vivimos aquello de que un policía se acercase a una persona que estaba hablando con nosotros para decirle que dejara de molestarnos.

No parecen cómodos hablando de la situación de su país (tienen miedo de que alguien les escuche y les denuncie), al menos los caseros con los que topamos en Trinidad y en la última noche en la Habana, pero son ellos los que te cuentan sin casi preguntarles (si no lo hacíamos era por respeto). Se sorprenden de que fuera se sepa que no es todo tan fantástico como se lo pintan sus medios de comunicación… descubrir que las casas no se venden o alquilan, sino que se permutan; que el salario es de aproximadamente 10 CUC independientemente del trabajo que se realice (con la consiguiente falta de motivación de la gente); que te obligan a ir a votar (yéndote a buscar incluso a tu casa) aunque luego digan que el porcentaje de participación es del 95%; que la sanidad es un punto fuerte junto con la educación (aunque luego en las provincias suspendan las operaciones porque no haya agua o que las sillas del dentista den descargas eléctricas)….

Resulta curioso ver que no hay anuncios (ni en las calles ni carreteras), sólo recordatorios de batallas de la Revolución, frases de Fidel, Raúl, José Martí o incluso Chávez… pensábamos que el Che estaría muy presente pero todo bastante comedido en ese sentido.

Poco había leído sobre este país, pero ciertamente sorprende que a pesar de que la gente no lo pasa especialmente bien, siempre están con la alegría en el cuerpo...
*1CUC=1,17 euros aproximadamente

jueves, 26 de marzo de 2009

Baldosas internacionales... ¡volando a Cuba!

Sumergido en el caos que supone preparar una maleta, más aún cuando sólo tienes un tarde (y su noche) para ello, ya si que sí empieza el cosquilleo (y tensión, que de todo hay)... serán 12 noches con 14 días de descubrir una nueva cultura y conocer un país peculiar, con un régimen político ¿obsoleto?, donde no falta de nada pero falta de todo... al menos eso dicen, ya contaré que es lo que ven los turistas...

Pero vamos por partes, es decir, por etapas. De lo que hemos pensado a lo que haremos no sabemos cuanto habrá de diferencia, pero esto es lo que intentaremos hacer:

0 - Salimos a las 15:00 desde Barajas (a pesar de llevar desde las 12:00 en el aeropuerto, ufff)

1 - Llegada a La Habana y tres noches para recorrer la ciudad, cumplir con los compromisos solidarios (y conocer la verdadera realidad cubana). Alojamiento y desayuno contratados. Lo bueno es que por lo visto vamos a tener "un contacto ya conocido" que nos hará de guía, a ver que tal...

2 - Cogiendo el bus de la agencia, vamos hacia Varadero, con cuatro noches con todo incluído (la famosa pulserita). Otra experiencia diferente, pero mucha playa para mi gusto. Se solucionará con excursiones y alternativas varias. Matanzas está a tiro de piedra.

3 - Se acaban los hoteles y pasamos al carretera y manta. En esta ocasión, hasta llegar a la región de Sancti Spiritus, con idea de hacer dos noches allí y parando todas las veces que veamos en los pueblitos de la zona.

4 - A medio camino de Pinar del Rio, parada y hacer noche en algún pueblo de la zona. Dicen que los turistas pueden hacer lo que quieran y dormir incluso en la playa, pero no estoy por tentar a la suerte... La gran candidata es playa Girón... mmm...

5 - Llegada a Pinar del Río, presumiblemente Viñales, para pasar dos noches e intentar conocer la zona, de alto interés forestal y con reserva de la biosfera incluída... promete y además tenemos contactos gracias a profesores que pueden mostrarnos lo que el turista no puede visitar... El último día comeremos en la Habana o lo más cerca posible, el avión sale por la tarde y no conviene tentar a la suerte... y hasta el jueves (santo) al mediodía no estaremos de vuelta.


Ahí os dejo la ruta gráficamente:





Ah, podéis estar tranquilos, no me traeré ninguna cubana, que parece una preocupación muy recurrente (y no sólo para mi madre, jeje) y si, me llevo protector solar alto, que no es plan volver churruscado...

A la vuelta tener por seguro que habrá fotos y experiencias contadas (espero tener tiempo en condiciones para ello, que abril es un mes intenso de verdad, mucho viaje y evento importante).

viernes, 21 de noviembre de 2008

y Granada II: para perderse...

y lo prometido, aquí va...

Ya era la segunda vez que iba a Granada, y al igual que la otra vez... se me quedó corto.

Es una ciudad para perderse, para andar sin rumbo fijo y sin prisas... quizá por que la ciudad invite a ello, quizá porque no sea Madrid y todo el mundo tenga prisa.

Para recorrer la ciudad, mejor tirando a última hora de la tarde y por la noche, cuando puedes encontrar los edificios, monumentos y demás iluminados, con la sensación de transportarte a otra época... compitiendo con Mérida , con otro contexto histórico (otra ciudad para perderse).

...subir al mirador de San Nicolás, mezclarse entre los guiris y los hippies y ver atardecer (aunque se llegue 5 minutos tarde, merece igualmente la pena)...

...pasear por el Paseo de los Tristes, ojeando las tiendas y acabar con la visión nocturna de la Alhambra desde abajo...

...recorrer las calles que rodean la catedral, regateando con los vendedores sin querer, viendo marroquineria y tés a partes iguales...

...ir de bar en bar por la calle Elvira y tapear rico-rico y tirado de precio (pizza pequeña más caña 1,80... increíble)... ohhh...

Y otro punto que tiene la ciudad... poder reencontrarte con amigos, conocidos... gente muy acojedora... oooolé... no pude ver a todos los que quería ni el tiempo deseado, pero ya habrá ocasión... espero que pronto...

Mi próximo objetivo en Granada es ver la Alhambra por dentro y poder estar unos cuantos días para seguir recorriendo esta ciudad que invita a pasear y perderse en buena compañia... se me ocurren candidatos varios, todo será cuestión de proponerselo, aunque antes será encontrar hueco... mmm...

domingo, 16 de noviembre de 2008

Granada I: ingenieros con pato de goma

Esta semana las baldosas amarillas me llevaron hasta Granada... y quien dice baldosas... dice un trabajo de la universidad.

Lo más gracioso era contar a la gente en que iba a consistir "nuestro trabajo de campo": encontrar un punto concreto de un río que muy probablemente estaría seco y soltar una pelotita para medir la velocidad en ese punto... en nuestro caso sustituimos la pelotita por Agapito, un pato de goma... iremos para ingenieros, pero de momento nos comportamos como niños... (hasta tuvimos huevos Kinder)

Y como decíamos según ibamos para Granada en el autobús, vimos que en lo de planificarnos no fuimos muy buenos: no consiguiendo en la cátedra que nos dejaran el material para meternos en el río, olvidándonos de mapas de carreteras, del cronómetro, de una guía de árboles... incluso de imprimir la zona que teníamos que recorrer... menos mal que en Granada tenía "contactos" (¡gracias Manolo!)... Vamos que, salvo por la reserva del alojamiento y del bus, era como ir a la escuela una mañana cualquiera... y tardar cinco horas en llegar.

Al final, salvando los imprevistos y tirando de ingenio y de cámara de fotos, las cosas salieron, los datos los tenemos... otra cosa será lo que tardemos en procesar la información y completarla.

Algunas cosas que he aprendido:

-se pierde mucho más tiempo en temas burocráticos (veáse conseguir un justificante de un alcalde, pedir facturas...) que en realizar el trabajo en sí. No quiero pensar que será cuando mi vida laboral dependa de eso...

-siempre hay que leer toda la letra pequeña, la escrita y la no escrita, si no queremos tener sorpresas a la hora de pagar... eso, o que ciertas empresas son capaces de pedirte dinero extra con una facilidad pasmosa (veáse alquiler de coches)

-no es bueno ser más previsor que el resto, acabas "sufriendo" en tus propias carnes las consecuencias... que fría estaba el agua, y eso que no venía de Sierra Nevada... no quiero ni pensar que hubiera pasado si el río llevara más agua... brrrrr....

-es cierto, al sector masculino nos cuesta más preguntar cuando no sabemos como llegar a donde tenemos que ir, pero el femenino, en lo de planificarse...

Daños colaterales:
-pérdida de una chancla rio abajo...

PD: queda pendiente otra entrada sobre el resto de lo que hicimos en Granada... esos paseos, tapas, gentes... lástima que esté a 5 horas...